Envejecimiento activo: cómo cuidar mente, cuerpo y autonomía

Consejos Envejecimiento Activo

Envejecimiento activo: cómo cuidar mente, cuerpo y autonomía

Envejecer forma parte de la vida, pero no todas las personas envejecemos de la misma manera. Con el paso de los años pueden aparecer cambios físicos, cognitivos o emocionales, pero también podemos seguir aprendiendo, tomando decisiones, relacionándonos, disfrutando de nuestras actividades y participando activamente en nuestro entorno.

Cuando hablamos de envejecimiento activo y saludable, no hablamos simplemente de vivir más años. Hablamos de poder seguir haciendo, en la medida de lo posible, aquello que es importante para cada persona.

De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) define el envejecimiento saludable poniendo el foco en mantener la capacidad funcional que permite el bienestar en la vejez: satisfacer nuestras necesidades, aprender y tomar decisiones, desplazarnos, mantener relaciones y contribuir a la sociedad.

En este artículo veremos qué podemos hacer en nuestro día a día para favorecer un envejecimiento activo, cómo cuidar nuestra memoria y nuestra autonomía y cuándo determinados cambios merecen una valoración profesional.

¿Qué significa envejecer activamente?

Envejecer activamente significa continuar participando, cuidándonos y manteniendo nuestra calidad de vida.

No significa tener que estar constantemente ocupados ni llegar a determinada edad sin ninguna dificultad. Tampoco existe una única manera correcta de envejecer.

El Ministerio de Sanidad recuerda que el envejecimiento saludable es un proceso que se desarrolla durante toda la vida y que siempre es buen momento para adoptar estilos de vida saludables.

Por eso, incluso cuando aparecen determinados cambios asociados a la edad, podemos continuar:

  • Aprendiendo cosas nuevas.
  • Disfrutando de nuestras aficiones.
  • Relacionándonos con otras personas.
  • Tomando nuestras propias decisiones.
  • Manteniendo rutinas.
  • Realizando actividades que sean significativas para nosotros.

La finalidad no es intentar que nada cambie, sino favorecer que cada persona conserve durante el mayor tiempo posible su bienestar, capacidades y autonomía.

7 hábitos que favorecen un envejecimiento activo y saludable

No existe una fórmula única. Sin embargo, incorporar determinados hábitos a nuestra rutina puede ayudarnos a cuidar tanto nuestra salud física como cognitiva y emocional.

1. Mantenernos físicamente activos

Actividad física y ejercicio no son exactamente lo mismo.

La actividad física está presente en muchas acciones cotidianas: caminar, subir escaleras, realizar determinadas tareas domésticas o desplazarnos.

El ejercicio físico, en cambio, es una actividad planificada y estructurada que puede adaptarse a las capacidades y necesidades de cada persona.

Mantenernos activos puede ayudarnos a conservar aspectos fundamentales de nuestra vida cotidiana: levantarnos de una silla, salir a la calle, llevar una bolsa o jugar con nuestros nietos y nietas.

En definitiva, se trata de mantener fuerza, equilibrio, movilidad y autonomía.

La OMS señala la actividad física como uno de los hábitos que contribuyen a mantener la capacidad física y mental durante el envejecimiento y recomienda que los programas destinados a personas mayores se adapten a sus necesidades, preferencias y objetivos.

2. Mantener nuestra mente activa

La memoria y otras funciones cognitivas también pueden estimularse.

Nuestro cerebro continúa aprendiendo y adaptándose a lo largo de la vida. Actividades que nos resulten motivadoras y supongan cierta estimulación pueden contribuir a mantener activa nuestra mente.

Cuando hablamos de funciones cognitivas nos referimos, entre otras, a capacidades que utilizamos continuamente:

memoria · atención · lenguaje · orientación · razonamiento

Todas ellas participan en algo mucho más amplio: nuestra capacidad para desenvolvernos en la vida cotidiana.

La estimulación cognitiva no tiene por qué consistir únicamente en realizar fichas o ejercicios. Leer, aprender algo nuevo, conversar, jugar, cocinar siguiendo una receta, organizar una actividad o participar en actividades grupales también pueden plantearnos retos cognitivos.

3. Cuidar nuestras relaciones sociales

Relacionarnos también forma parte del cuidado de nuestra salud.

Hablar, compartir experiencias, participar en actividades o simplemente sentir que formamos parte de nuestro entorno puede ayudarnos a estimular la mente, mejorar nuestro estado de ánimo y reducir la sensación de soledad.

La OMS identifica precisamente la soledad y el aislamiento social como factores de riesgo importantes para la salud mental en las personas mayores y destaca la participación en actividades sociales y comunitarias como una estrategia de promoción del bienestar.

Por eso, cuidar nuestra red social no debería considerarse algo secundario: la salud emocional también es salud.

4. Dormir y descansar adecuadamente

Nuestro sueño también puede cambiar con la edad.

Podemos experimentar un sueño más ligero, despertarnos con mayor frecuencia o modificar nuestros horarios de sueño. También pueden influir el dolor, las preocupaciones o determinados cambios en nuestras rutinas.

Mantener unos horarios adecuados, cuidar las rutinas y permanecer activos durante el día puede contribuir a favorecer un mejor descanso.

Moverse ayuda a dormir y dormir adecuadamente nos ayuda a mantenernos activos.

5. Mantener rutinas

Las rutinas aportan estructura a nuestro día a día y pueden ayudarnos a organizarnos y conservar nuestra autonomía.

No tienen que convertirse en obligaciones rígidas. Podemos apoyarnos en recursos sencillos como:

agendas · calendarios · listas · alarmas · pastilleros

Lo importante es encontrar aquellas estrategias que permitan a cada persona desenvolverse con mayor seguridad e independencia.

6. Realizar actividades que nos gusten

Envejecer activamente no consiste únicamente en hacer cosas “porque son buenas para nosotros”.

También importa disfrutar.

Pasear, escuchar música, leer, cocinar, cuidar plantas, jugar, bailar, acudir a talleres, visitar a otras personas o desarrollar cualquier afición que resulte significativa puede ayudarnos a mantener una rutina activa.

Una estrategia sencilla es empezar por actividades asumibles, establecer cierta rutina y, siempre que sea posible, compartirlas con alguien.

7. Cuidar nuestra alimentación y nuestra salud

Una alimentación saludable y equilibrada también forma parte de un envejecimiento saludable.

Además, resulta importante realizar el seguimiento con el profesional sanitario correspondiente y controlar aquellos factores de riesgo que puedan afectar a nuestra salud.

La OMS incluye entre las medidas asociadas a un menor riesgo de deterioro cognitivo y demencia mantenerse física, cognitiva y socialmente activo, seguir una alimentación saludable, evitar el tabaco y el consumo nocivo de alcohol y controlar factores como la tensión arterial, el colesterol o la glucemia.

Importante: hablar de reducción del riesgo no significa que podamos garantizar la prevención de una demencia. La demencia no es una consecuencia inevitable del envejecimiento y está relacionada con múltiples factores.

¿Es normal tener algunos olvidos con la edad?

Esta es una de las dudas que con mayor frecuencia aparecen cuando hablamos de envejecimiento.

Olvidar algo ocasionalmente no significa necesariamente que exista un deterioro cognitivo.

Situaciones como estas pueden resultarnos familiares:

“¿Dónde he dejado las llaves?”
“¿Cómo se llamaba esta persona?”
“¿A qué venía a esta habitación?”
“¿Qué me había dicho?”

Los olvidos puntuales pueden aparecer, especialmente en momentos de cansancio, estrés o falta de descanso.

Lo verdaderamente importante no es únicamente preguntarnos si olvidamos algo, sino observar la frecuencia, evolución y repercusión que esos cambios tienen en nuestra vida cotidiana.

¿Cuándo deberíamos prestar atención a los cambios de memoria?

Conviene consultar con profesionales cuando los cambios comienzan a ser frecuentes, progresivos o interfieren en las actividades habituales de la persona.

Algunas señales a las que prestar atención son:

  • Cambios significativos en la memoria reciente o repetición frecuente de la misma información.
  • Mayor dificultad para concentrarse.
  • Problemas de orientación, como perderse en lugares conocidos.
  • Dificultades nuevas para planificar o tomar decisiones, por ejemplo con el dinero o la medicación.
  • Alteraciones en el lenguaje o la expresión.
  • Cambios emocionales o de comportamiento.
  • Dejar de realizar actividades que anteriormente se hacían sin dificultad.

La demencia produce un deterioro cognitivo superior al que cabría esperar por el envejecimiento biológico habitual y puede afectar a la capacidad para realizar actividades cotidianas. Por ello, cuando los cambios empiezan a repercutir en la rutina diaria, es recomendable solicitar una valoración profesional.

Consultar no significa asumir que exista una enfermedad. Permite valorar qué está ocurriendo, resolver dudas y determinar si es necesario algún tipo de seguimiento o apoyo.

Cuidar nuestra autonomía también significa pedir apoyo cuando lo necesitamos

Mantener la autonomía no significa tener que hacerlo todo sin ayuda.

Utilizar una agenda, pedir apoyo a nuestra familia, adaptar determinadas actividades o recurrir a profesionales cuando lo necesitamos pueden ser precisamente estrategias para seguir tomando decisiones y realizando aquello que nos importa.  

Pedir ayuda no es perder autonomía, muchas veces en la forma de mantenerla. 

Este enfoque encaja con una idea fundamental del envejecimiento saludable: no se trata exclusivamente de la ausencia de enfermedad, sino de mantener nuestra capacidad para ser y hacer aquello que valoramos.

Grupos de Envejecimiento Activo: entrenar mente, cuerpo y autonomía

En AIRe Valencia contamos con Grupos de Estimulación Cognitiva orientados a un Envejecimiento Activo, dirigidos especialmente a personas autónomas que quieren cuidarse y mantenerse activas o que comienzan a notar pequeños cambios.

Son grupos reducidos y cercanos en los que trabajamos diferentes áreas mediante:

  • Actividades cognitivas: memoria y atención.
  • Actividades motrices: movimiento suave y adaptado.
  • Actividades funcionales: coordinación y actividades relacionadas con el día a día.

→ Conoce nuestros Grupos de Envejecimiento Activo en AIRe Valencia

Banner Grupos Envejecimiento Activo

Preguntas frecuentes sobre envejecimiento activo

¿Qué es el envejecimiento activo?

Es un enfoque del envejecimiento que pone el foco en continuar participando, cuidándonos y manteniendo nuestra autonomía y calidad de vida. Desde la perspectiva actual de la OMS, el envejecimiento saludable busca mantener la capacidad funcional necesaria para el bienestar durante la vejez.

¿Se puede entrenar la memoria en las personas mayores?

La memoria forma parte de las funciones cognitivas que podemos estimular mediante actividades cognitivas y actividades cotidianas que impliquen aprender, recordar, prestar atención, razonar y relacionarnos. La estimulación cognitiva forma parte de las intervenciones no farmacológicas contempladas por la OMS en el ámbito de la salud cognitiva.

¿Todos los olvidos son señal de demencia?

No. Los olvidos ocasionales pueden aparecer con la edad, el estrés, el cansancio o la falta de descanso. Es especialmente importante consultar cuando los cambios son persistentes o progresivos y comienzan a interferir en las actividades de la vida diaria.

¿Qué actividades favorecen un envejecimiento saludable?

Mantenerse físicamente activo, cuidar la alimentación, mantener relaciones sociales, realizar actividades cognitivamente estimulantes, dormir adecuadamente y continuar realizando actividades significativas son algunas de las medidas que favorecen la salud y la autonomía durante el envejecimiento.

¿A quién están dirigidos los Grupos de Envejecimiento Activo de AIRe Valencia?

Están especialmente planteados para personas autónomas, con ganas de cuidarse y mantenerse activas y que pueden comenzar a notar pequeños cambios, en un entorno cercano y con grupos reducidos.

Autor

  • Tatiana Paladines, Responsable Sanitaria, Coordinadora Adultos y Psicóloga

    Tatiana Paladines, Responsable Sanitaria, Coordinadora de AIRe Adultos, Psicóloga General Sanitaria y Coordinadora de los Grupos de Envejecimiento Activo de AIRe Valencia. Cuenta con experiencia en evaluación e intervención psicológica, coordinación asistencial, estimulación cognitiva y trabajo con personas mayores. En AIRe Valencia desarrolla, entre otras funciones, talleres grupales y sesiones de estimulación cognitiva.

    Conoce más sobre su formación y trayectoria profesional en su perfil de AIRe Valencia.