¿Qué son las funciones ejecutivas en los niños y cómo saber si necesitan ayuda?

Funciones ejecutivas en niños y niñas

¿Qué son las funciones ejecutivas en los niños y cómo saber si necesitan ayuda?

¿Tu hijo se distrae con facilidad? ¿Le cuesta organizarse, controlar sus impulsos o terminar una tarea sin ayuda? Aunque muchas veces estos comportamientos forman parte del desarrollo normal, en algunos casos pueden estar relacionados con las funciones ejecutivas.

En los últimos años, este concepto ha cobrado especial relevancia entre profesionales de la psicología, la educación y la neuropsicología. No es casualidad: las funciones ejecutivas desempeñan un papel fundamental en el aprendizaje, la autonomía, las relaciones sociales y el bienestar emocional durante la infancia.

En este artículo te explicamos qué son las funciones ejecutivas en los niños, cómo evolucionan, qué señales pueden indicar dificultades y cuándo puede ser recomendable consultar con un profesional.

¿Qué son las funciones ejecutivas?

Las funciones ejecutivas son un conjunto de habilidades cognitivas que permiten planificar, organizar, controlar la conducta, regular las emociones y adaptarse a situaciones nuevas. En otras palabras, son las capacidades que ayudan a una persona a gestionar su comportamiento para alcanzar un objetivo.

Podríamos compararlas con el «director de orquesta» del cerebro: coordinan diferentes procesos mentales para que trabajen de forma organizada.

Entre las funciones ejecutivas más importantes encontramos:

  • Control inhibitorio: permite frenar impulsos y pensar antes de actuar.
  • Memoria de trabajo: ayuda a mantener y utilizar información durante una tarea.
  • Flexibilidad cognitiva: facilita cambiar de estrategia cuando una situación lo requiere.
  • Planificación y organización: permite anticipar pasos y organizar actividades.
  • Autorregulación emocional: ayuda a gestionar emociones y frustraciones.
  • Monitorización: permite revisar si una tarea se está realizando correctamente.

Estas habilidades comienzan a desarrollarse desde los primeros años de vida, pero continúan madurando durante la infancia, la adolescencia e incluso hasta el inicio de la edad adulta, ya que dependen en gran medida del desarrollo de la corteza prefrontal.

¿Por qué son tan importantes durante la infancia?

Las funciones ejecutivas están presentes prácticamente en todas las actividades del día a día.

Un niño o niña las utiliza cuando:

  • Prepara la mochila siguiendo una lista.
  • Espera su turno durante un juego.
  • Sigue varias instrucciones consecutivas.
  • Resuelve un problema de matemáticas.
  • Controla el enfado tras perder una partida.
  • Organiza el tiempo para hacer los deberes.
  • Cambia de estrategia cuando algo no funciona.

Diversos estudios han demostrado que el buen desarrollo de estas habilidades se relaciona con un mejor rendimiento académico, una mayor autonomía y mejores competencias sociales.

La Comisión Europea, dentro de sus trabajos sobre competencias para el aprendizaje permanente, destaca la importancia de desarrollar habilidades como la autorregulación, la planificación y el pensamiento crítico desde edades tempranas, ya que influyen directamente en el aprendizaje y en la participación social.

Asimismo, la Asociación Española de Pediatría (AEP) recuerda que el desarrollo infantil debe entenderse de forma global, integrando aspectos cognitivos, emocionales y sociales, todos ellos estrechamente relacionados con estas funciones.

¿Cómo evolucionan las funciones ejecutivas según la edad?

Cada niño o niña sigue su propio ritmo de desarrollo. No obstante, existen algunos hitos orientativos.

Entre los 3 y los 5 años

Durante esta etapa comienzan a desarrollarse habilidades como:

  • Esperar turnos.
  • Seguir instrucciones sencillas.
  • Iniciar el control de impulsos.
  • Mantener la atención durante pequeños periodos.

Es completamente normal que todavía necesiten mucha ayuda para organizarse y regular sus emociones.

Entre los 6 y los 9 años

Con la llegada de Primaria, las demandas aumentan considerablemente.

Los niños y las niñas empiezan a necesitar:

  • Organizar tareas escolares.
  • Recordar materiales.
  • Planificar deberes.
  • Mantener la atención durante más tiempo.
  • Adaptarse a normas más complejas.

Es en esta etapa cuando algunas dificultades relacionadas con las funciones ejecutivas en los niños suelen hacerse más evidentes tanto en casa como en el colegio.

A partir de los 10 años

Las funciones ejecutivas continúan perfeccionándose.

Los niños y las niñas van desarrollando una mayor capacidad para:

  • Anticipar consecuencias.
  • Organizar proyectos más largos.
  • Gestionar mejor el tiempo.
  • Regular emociones complejas.
  • Tomar decisiones de forma más autónoma.

Este desarrollo continuará durante toda la adolescencia, por lo que es importante evitar comparaciones entre niños de la misma edad.

¿Qué señales pueden indicar dificultades en las funciones ejecutivas?

Todos los niños pueden despistarse, enfadarse o actuar de forma impulsiva en determinados momentos. Sin embargo, cuando estas conductas son muy frecuentes, aparecen en diferentes contextos (casa, colegio, actividades extraescolares) y dificultan el día a día, conviene prestarles atención.

Algunas señales que pueden indicar dificultades en las funciones ejecutivas son:

  • Le cuesta organizarse para hacer los deberes o preparar el material escolar.
  • Olvida con frecuencia instrucciones sencillas o tareas que acaba de recibir.
  • Se distrae fácilmente, incluso cuando la actividad le interesa.
  • Abandona las tareas antes de terminarlas o necesita supervisión constante.
  • Tiene dificultad para gestionar la frustración cuando algo no sale como esperaba.
  • Actúa impulsivamente, interrumpe conversaciones o responde sin pensar.
  • Le cuesta adaptarse a cambios en las rutinas o aceptar imprevistos.
  • Tiene problemas para planificar actividades que requieren varios pasos.

Es importante recordar que estas señales no significan necesariamente que exista un trastorno. Cada niño y niña tiene un ritmo de maduración diferente y factores como el sueño, el estrés, las emociones o determinados cambios familiares también pueden influir en su comportamiento.

¿Las dificultades en las funciones ejecutivas están relacionadas con el TDAH?

Sí, aunque no son lo mismo.

Las alteraciones en las funciones ejecutivas suelen estar presentes en muchos niños con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), pero también pueden aparecer en otras situaciones, como:

  • Dificultades específicas de aprendizaje.
  • Trastornos del neurodesarrollo.
  • Ansiedad infantil.
  • Dificultades emocionales.
  • Algunas lesiones neurológicas.
  • O simplemente como consecuencia de un desarrollo más lento en determinadas habilidades.

Por este motivo, no es recomendable sacar conclusiones únicamente observando algunos comportamientos. Una valoración profesional permite conocer qué está ocurriendo y diseñar las estrategias más adecuadas para cada niño o niña.

¿Qué papel tienen las pantallas en el desarrollo de las funciones ejecutivas?

El uso de dispositivos digitales es uno de los temas que más interés despierta actualmente entre familias y profesionales.

La evidencia científica disponible indica que no son las pantallas por sí mismas las que determinan el desarrollo de las funciones ejecutivas, sino aspectos como:

  • El tiempo de exposición.
  • La edad del niño o de la niña.
  • El tipo de contenido consumido.
  • La supervisión adulta.
  • Y el equilibrio con otras actividades fundamentales como el juego libre, el ejercicio físico, la lectura o las relaciones sociales.

La Asociación Española de Pediatría recomienda un uso responsable y adaptado a cada etapa evolutiva, recordando que el desarrollo cerebral necesita múltiples experiencias reales para favorecer habilidades como la atención, la planificación, el lenguaje o el control emocional.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) también aconseja limitar el tiempo de pantalla en los primeros años de vida y fomentar actividades que impliquen movimiento, interacción social y juego activo.

En los últimos años, diversos informes europeos han señalado que un uso excesivo y poco supervisado de dispositivos digitales puede asociarse con mayores dificultades de atención, autorregulación y aprendizaje. No obstante, los expertos coinciden en que la clave está en el uso equilibrado y de calidad, no únicamente en el número de horas.

¿Se pueden entrenar las funciones ejecutivas?

La buena noticia es que .

El cerebro infantil posee una gran capacidad de aprendizaje y adaptación, especialmente durante los primeros años de vida.

Algunas estrategias que pueden ayudar a potenciar estas habilidades son:

  • Establecer rutinas claras y predecibles.
  • Dividir las tareas largas en pequeños pasos.
  • Utilizar calendarios, listas o apoyos visuales.
  • Fomentar juegos de estrategia, memoria o planificación.
  • Promover el juego simbólico y la lectura compartida.
  • Favorecer la actividad física diaria.
  • Enseñar técnicas sencillas para identificar y regular las emociones.
  • Reforzar el esfuerzo más que el resultado.

Cuando existen dificultades significativas, la intervención de profesionales especializados puede ayudar a desarrollar estas habilidades mediante estrategias adaptadas a las necesidades de cada niño y su familia.

¿Cuándo conviene consultar con un profesional?

Puede ser recomendable solicitar una valoración cuando las dificultades:

  • Interfieren de forma continuada en el aprendizaje.
  • Afectan a la convivencia familiar.
  • Generan conflictos frecuentes en el colegio.
  • Provocan un elevado malestar emocional en el niño o la niña.
  • O limitan su autonomía respecto a otros niños de su misma edad.

Una evaluación individualizada permite conocer cuáles son los puntos fuertes y las áreas que necesitan apoyo, evitando etiquetar conductas que, en muchas ocasiones, tienen explicación y pueden abordarse adecuadamente.

En AIRe Valencia entendemos que cada peque es único. Por ello, desde nuestro servicio de Psicología Infantil realizamos una valoración integral del desarrollo emocional, conductual y cognitivo para orientar a las familias y diseñar una intervención personalizada cuando es necesaria.

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