10 Jul ¿El calor empeora la espasticidad? Qué ocurre y cómo aliviar sus efectos durante el verano
La relación entre la espasticidad y el calor preocupa a muchas personas durante la época más calurosa del año. Si notas que la rigidez aumenta cuando suben las temperaturas, no eres la única persona a la que le ocurre…
Con la llegada del verano es frecuente escuchar la misma pregunta en consulta:
«¿Es normal que con el calor note más rigidez?»
La respuesta es que sí puede ocurrir, aunque no sucede igual en todas las personas.
Quienes conviven con una lesión medular, un ictus, esclerosis múltiple u otras patologías neurológicas pueden experimentar cambios en su movilidad durante los meses de más calor. Conocer por qué sucede y saber cómo actuar puede ayudarte a mantener una mejor calidad de vida durante el verano.
¿Qué relación existe entre el calor y la espasticidad?
La espasticidad es una alteración del tono muscular causada por una lesión del sistema nervioso central. Se caracteriza por un aumento involuntario de la tensión muscular que puede dificultar el movimiento, provocar rigidez o generar espasmos.
Si todavía no conoces en profundidad esta condición, te recomendamos leer primero nuestro artículo ¿Qué es la espasticidad y cómo puede ayudar la fisioterapia neurofuncional?, donde explicamos sus causas, síntomas y tratamiento tras una lesión medular.
Aunque el calor no provoca espasticidad, sí puede influir en cómo la percibimos y en el rendimiento físico de muchas personas.
Esto ocurre porque las altas temperaturas aumentan el esfuerzo que realiza el organismo para regular su temperatura corporal, favoreciendo la fatiga y disminuyendo la tolerancia al ejercicio.
Como consecuencia, algunas personas sienten que los movimientos requieren más esfuerzo o que la rigidez resulta más limitante que en otras épocas del año.
Señales a las que conviene prestar atención
Durante los meses más calurosos puede ser recomendable consultar con el profesional de referencia si aparecen cambios como:
- Mayor sensación de rigidez.
- Incremento de los espasmos musculares.
- Fatiga más intensa de lo habitual.
- Dificultad para caminar o realizar actividades que antes resultaban sencillas.
- Disminución del rendimiento durante la rehabilitación.
- Sensación de agotamiento tras esfuerzos pequeños.
No siempre significan un empeoramiento de la lesión neurológica. En muchas ocasiones están relacionados con el calor y mejoran al disminuir la temperatura corporal.
Consejos para convivir mejor con la espasticidad durante el verano
Aunque no podemos evitar las altas temperaturas, sí podemos reducir su impacto.
Mantén una buena hidratación
No esperes a tener sed para beber agua.
Una hidratación adecuada favorece el funcionamiento general del organismo y ayuda a tolerar mejor el calor.
Evita las horas centrales del día
Si vas a realizar ejercicio o acudir a rehabilitación, intenta hacerlo en los momentos de menor temperatura.
Las primeras horas de la mañana o la última parte de la tarde suelen ser las más recomendables.
Busca ambientes frescos
Siempre que sea posible:
- Utiliza ventilación o aire acondicionado.
- Descansa en lugares con sombra.
- Evita exposiciones prolongadas al sol.
Adapta la intensidad del ejercicio
Mantenerse activo sigue siendo importante.
Sin embargo, durante el verano puede ser necesario realizar pausas más frecuentes, reducir la intensidad de algunas actividades o repartir el esfuerzo en sesiones más cortas.
La clave no es dejar de moverse, sino adaptar el ejercicio a las condiciones del momento.
Escucha a tu cuerpo
Si notas un aumento importante de la fatiga, mareo, sensación de calor excesivo o un incremento de la rigidez, es recomendable detener la actividad, hidratarse y descansar.
Forzar el ejercicio rara vez aporta beneficios en estas situaciones.
¿Puede ayudar la fisioterapia neurofuncional?
Sí.
La fisioterapia neurofuncional no solo trabaja la espasticidad, sino que ayuda a que la persona encuentre estrategias para desenvolverse mejor en su vida diaria, adaptando la intervención a cada momento del proceso.
Durante el verano puede ser necesario ajustar algunos aspectos del tratamiento:
- Intensidad de los ejercicios.
- Tiempo de descanso entre actividades.
- Horario de las sesiones.
- Objetivos terapéuticos según la tolerancia al esfuerzo.
Cada persona responde de manera diferente, por lo que la planificación debe ser siempre individualizada.
Preguntas frecuentes sobre espasticidad y calor
¿El calor empeora siempre la espasticidad?
No. Cada persona responde de forma diferente. Algunas notan un aumento de la rigidez o la fatiga, mientras que otras apenas perciben cambios.
¿Es recomendable hacer fisioterapia en verano?
Sí. Lo importante es adaptar la intensidad, los horarios y los descansos a las condiciones climáticas y a las necesidades de cada persona.
¿Debo dejar de hacer ejercicio si tengo espasticidad y hace calor?
No necesariamente. En la mayoría de los casos es preferible adaptar la actividad, hidratarse correctamente y evitar las horas de mayor temperatura antes que abandonar el ejercicio.
¿Cuándo debo consultar con un profesional?
Si notas un aumento persistente de la rigidez, espasmos más intensos, dificultades para realizar actividades habituales o síntomas como mareo, desorientación o agotamiento excesivo, conviene consultar con tu equipo sanitario.
El verano también puede disfrutarse
Convivir con espasticidad no significa renunciar al verano.
Con pequeñas adaptaciones, una buena planificación y el acompañamiento de profesionales especializados es posible mantener la actividad física, continuar con la rehabilitación y disfrutar de esta época del año con mayor seguridad y bienestar.
En AIRe creemos que la rehabilitación también consiste en aprender a adaptarse a las diferentes situaciones que aparecen a lo largo de la vida.
Porque avanzar no siempre significa hacer más.
A veces significa encontrar la mejor manera de seguir avanzando.