Demencia vascular: qué es, síntomas, causas y evolución

Demencia vascular: qué es, síntomas, causas y evolución

Demencia vascular: qué es, síntomas, causas y evolución

La demencia vascular es un tipo de demencia relacionado con lesiones cerebrales producidas por alteraciones de los vasos sanguíneos y de la circulación cerebral. Puede aparecer después de un ictus, pero también estar relacionada con otras formas de enfermedad cerebrovascular.

Una de sus particularidades es que no existe una única manera de presentar o evolucionar. Los síntomas dependen, entre otros factores, del tipo, localización y extensión de las lesiones cerebrales.

Por eso, aunque solemos asociar la demencia principalmente con problemas de memoria, en la demencia vascular pueden resultar especialmente visibles otras dificultades relacionadas con la atención, la planificación, la organización o la velocidad con la que procesamos la información.

¿Qué es la demencia vascular?

La demencia vascular se produce cuando una enfermedad cerebrovascular provoca un daño cerebral suficiente para ocasionar un deterioro cognitivo que repercute en la vida cotidiana.

El documento Abordaje del Alzheimer y otras demencias, desarrollado dentro de la Estrategia en Enfermedades Neurodegenerativas del Sistema Nacional de Salud del Ministerio de Sanidad, contempla diferentes formas de demencia vascular, relacionadas con distintos tipos y patrones de lesiones vasculares.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) también reconoce la demencia vascular entre las formas comunes de demencia y señala que la demencia puede aparecer después de un accidente cerebrovascular.

Esto es importante porque demencia vascular e ictus no significan exactamente lo mismo. Un ictus puede constituir una de sus causas, pero sufrir un ictus no implica necesariamente desarrollar una demencia.

Si quieres entender primero las diferencias entre esta y otras formas de demencia, puedes consultar nuestra guía sobre qué es la demencia, sus síntomas, causas y principales tipos.

Síntomas de la demencia vascular

Los síntomas de la demencia vascular pueden variar considerablemente entre personas, precisamente porque dependerán de qué áreas cerebrales se hayan visto afectadas.

Pueden aparecer dificultades relacionadas con:

  • Atención y concentración.
  • Planificación y organización.
  • Toma de decisiones y resolución de problemas.
  • Velocidad de procesamiento de la información.
  • Memoria y aprendizaje.
  • Orientación.
  • Lenguaje.
  • Capacidades visuoespaciales.
  • Realización de actividades cotidianas.

También pueden coexistir alteraciones físicas o neurológicas relacionadas con la enfermedad cerebrovascular subyacente.

Por tanto, la pérdida de memoria no tiene por qué ser siempre el síntoma inicial ni el más destacado.

¿Cómo pueden afectar estos síntomas a la vida cotidiana?

Más allá de una puntuación en un test, lo verdaderamente relevante es observar cómo los cambios cognitivos repercuten en la vida de la persona.

Por ejemplo, alguien puede empezar a necesitar más tiempo para organizar una compra, gestionar sus citas, seguir una receta, planificar un desplazamiento o tomar decisiones que anteriormente realizaba con facilidad.

Este impacto funcional es precisamente uno de los aspectos que debe valorarse durante el proceso diagnóstico.

Demencia vascular e ictus: ¿qué relación existe?

Existe una relación importante, pero conviene evitar una simplificación frecuente:

tener un ictus no equivale a tener demencia vascular.

Un accidente cerebrovascular puede producir lesiones en áreas cerebrales implicadas en diferentes funciones cognitivas. Dependiendo de su localización y extensión, estas lesiones pueden contribuir al desarrollo de deterioro cognitivo.

Pero la demencia vascular también puede estar relacionada con otros mecanismos.

El Ministerio de Sanidad contempla, entre otros, cuadros asociados a múltiples infartos, lesiones localizadas en áreas especialmente relevantes para la cognición, enfermedad de pequeño vaso y lesiones hemorrágicas.

Por ello, dos personas con enfermedad cerebrovascular pueden presentar perfiles cognitivos y funcionales muy diferentes.

¿Cuáles son las causas de la demencia vascular?

No existe una única causa.

El elemento común es la presencia de enfermedad o lesiones vasculares cerebrales capaces de contribuir al deterioro cognitivo.

Entre los procesos que pueden estar implicados se encuentran distintos tipos de accidente cerebrovascular y alteraciones de los pequeños vasos sanguíneos cerebrales.

Además, la realidad clínica puede ser todavía más compleja: una persona puede presentar simultáneamente patología vascular y otra enfermedad cerebral, como la enfermedad de Alzheimer.

En estos casos pueden existir formas mixtas de demencia.

¿Cómo evoluciona la demencia vascular?

Esta es una de las preguntas más frecuentes y también una de las que exige mayor prudencia.

No existe una evolución única de la demencia vascular aplicable a todas las personas.

En determinados casos puede observarse un empeoramiento asociado a nuevos eventos vasculares y una evolución que tradicionalmente se ha descrito como “escalonada”: periodos de cierta estabilidad seguidos de un empeoramiento.

Sin embargo, no todas las demencias vasculares evolucionan de esta manera.

El curso dependerá de múltiples factores, entre ellos el tipo de enfermedad cerebrovascular, las lesiones producidas, la aparición o no de nuevos eventos y la coexistencia de otras patologías.

¿Existen fases de la demencia vascular?

No resulta riguroso establecer unas fases universales de demencia vascular como si todas las personas siguieran exactamente la misma secuencia.

Puede hablarse del grado de afectación cognitiva y funcional y de las necesidades de apoyo que aparecen a lo largo del tiempo, pero la evolución debe valorarse individualmente.

Por eso, ante preguntas como “¿en qué fase está?” resulta más útil estudiar qué capacidades conserva la persona, cuáles se han visto afectadas y qué apoyos necesita actualmente.

Demencia vascular y Alzheimer: ¿son lo mismo?

No.

La enfermedad de Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa, mientras que la demencia vascular está relacionada con enfermedad y lesiones cerebrovasculares.

Además, pueden existir diferencias en la forma de presentación. En el Alzheimer suele resultar especialmente característica la afectación de la memoria episódica, mientras que en determinados perfiles vasculares pueden destacar dificultades de atención, funciones ejecutivas o velocidad de procesamiento.

Pero esta distinción no permite realizar un diagnóstico simplemente observando los síntomas.

De hecho, ambas patologías pueden coexistir.

¿Cómo se diagnostica la demencia vascular?

El diagnóstico requiere relacionar el deterioro cognitivo y funcional con la existencia de enfermedad cerebrovascular.

La evaluación puede incluir:

  • Historia clínica.
  • Exploración neurológica.
  • Evaluación cognitiva y neuropsicológica.
  • Valoración del impacto en las actividades cotidianas.
  • Pruebas de neuroimagen.
  • Otras exploraciones cuando estén indicadas.

Las guías clínicas de NICE (National Institute for Health and Care Excellence) recomiendan utilizar criterios diagnósticos validados para diferenciar los distintos subtipos de demencia.

Cuando existen dudas sobre el subtipo y se sospecha una demencia vascular, NICE recomienda utilizar resonancia magnética y, si esta no está disponible o está contraindicada, tomografía computarizada.

Hay otro matiz especialmente importante: NICE advierte que la demencia vascular no debe diagnosticarse únicamente por la cantidad de lesiones vasculares observadas en una prueba de imagen.

El diagnóstico requiere integrar la información clínica, cognitiva, funcional y radiológica.

¿Tiene tratamiento la demencia vascular?

Actualmente no existe un tratamiento capaz de revertir de forma general el daño cerebral establecido por una demencia vascular.

El abordaje dependerá de la situación concreta de cada persona e incluye tanto el manejo médico de la enfermedad vascular y de los factores de riesgo cardiovascular como la intervención sobre sus consecuencias cognitivas, físicas y funcionales.

También es importante distinguir el tratamiento de la demencia del tratamiento de otras patologías que puedan coexistir.

Por ejemplo, NICE no recomienda utilizar determinados medicamentos indicados para otras demencias de forma rutinaria en la demencia vascular, salvo cuando existe sospecha de enfermedad de Alzheimer, demencia con cuerpos de Lewy o demencia asociada a Párkinson concomitantes.

Cualquier tratamiento farmacológico debe ser, por tanto, valorado y prescrito individualmente por los profesionales sanitarios responsables.

¿Se puede prevenir la demencia vascular?

No podemos garantizar que una persona vaya a evitar una demencia vascular.

Sí sabemos, sin embargo, que la salud vascular y la salud cerebral están estrechamente relacionadas y que existen factores modificables asociados al riesgo de deterioro cognitivo y demencia.

Hipertensión, diabetes, tabaquismo, inactividad física y otras condiciones relacionadas con la salud cardiovascular forman parte de los factores sobre los que puede intervenirse dentro de una estrategia global de salud.

Esto significa reducir riesgo, no garantizar prevención.

→ Puedes ampliar esta información en nuestro artículo sobre cómo reducir el riesgo de demencia y cuidar la salud cerebral.

Rehabilitación y autonomía en la demencia vascular

Una vez existe daño cerebral, el objetivo no debería centrarse únicamente en el diagnóstico.

También necesitamos preguntarnos:

¿Qué dificultades tiene esta persona en su vida diaria y qué capacidades podemos ayudarle a mantener o aprovechar?

Dependiendo de cada caso, un abordaje interdisciplinar puede trabajar diferentes necesidades:

  • Neuropsicología: valoración e intervención sobre funciones cognitivas y aspectos emocionales o conductuales.
  • Fisioterapia y readaptación funcional: movilidad, equilibrio, fuerza, marcha y capacidad física cuando existe afectación motora.
  • Terapia ocupacional: autonomía en actividades cotidianas y adaptación de tareas y entorno.
  • Logopedia: comunicación, lenguaje o deglución cuando estas funciones se encuentran afectadas.

No todas las personas necesitan las mismas intervenciones ni con la misma intensidad. El abordaje debe partir siempre de una valoración individual y de objetivos funcionales significativos para la persona.

¿Cuándo conviene consultar?

Conviene solicitar valoración profesional cuando aparecen cambios cognitivos persistentes que interfieren en actividades que anteriormente se realizaban con normalidad.

Y ante la aparición repentina de síntomas compatibles con un posible ictus -como debilidad o pérdida de sensibilidad súbita en una parte del cuerpo, dificultad repentina para hablar o comprender, alteraciones visuales bruscas o pérdida repentina del equilibrio- es necesario solicitar atención sanitaria urgente.

Comprender la demencia vascular para acompañar mejor

La demencia vascular no puede resumirse como “la demencia que aparece después de un ictus”.

Puede estar relacionada con diferentes formas de enfermedad cerebrovascular, presentar síntomas distintos dependiendo de las áreas cerebrales afectadas y seguir una evolución variable.

Por eso, comprender el diagnóstico significa también conocer a la persona que hay detrás de él: qué capacidades mantiene, qué dificultades encuentra en su día a día y qué necesita para preservar su autonomía y calidad de vida durante el mayor tiempo posible.

En AIRe Valencia trabajamos desde esta perspectiva interdisciplinar, combinando conocimiento, rehabilitación y objetivos funcionales adaptados a cada persona.

Preguntas frecuentes sobre demencia vascular

¿La demencia vascular siempre aparece después de un ictus?

No. Un ictus puede contribuir a su aparición, pero existen otros tipos de enfermedad cerebrovascular capaces de provocar deterioro cognitivo vascular.

¿Cuál suele ser el primer síntoma de demencia vascular?

No existe un único primer síntoma. Dependiendo de las áreas cerebrales afectadas pueden destacar dificultades de atención, planificación, velocidad de procesamiento, memoria u otras funciones.

¿La demencia vascular avanza rápidamente?

No necesariamente. Su evolución es variable. En algunas personas puede existir un patrón escalonado y en otras el curso puede ser diferente.

¿Demencia vascular y Alzheimer pueden aparecer juntas?

Sí. Pueden coexistir alteraciones vasculares y enfermedad de Alzheimer, por lo que existen formas mixtas.

¿La demencia vascular tiene cura?

Actualmente no existe una cura que revierta de manera general el daño cerebral establecido. El abordaje busca tratar las condiciones médicas correspondientes, reducir nuevos riesgos cuando sea posible y mantener la autonomía, funcionalidad y calidad de vida.

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