El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es una condición neurobiológica que afecta a una parte significativa de la población infantil. En España, se estima que entre el 3% y el 7% de los niños presentan TDAH, lo que equivale aproximadamente a entre 300.000 y 700.000 menores afectados. Este trastorno se caracteriza por síntomas de inatención, impulsividad y, en algunos casos, hiperactividad, que pueden interferir en el rendimiento académico y en las relaciones sociales de los niños.
La integración sensorial es un proceso neurológico que organiza las sensaciones del propio cuerpo y del ambiente, permitiendo utilizar el cuerpo de forma efectiva en el entorno. En niños con TDAH, las dificultades en el procesamiento sensorial pueden manifestarse como hipersensibilidad o hiposensibilidad a estímulos externos, afectando su capacidad de atención y comportamiento.
La terapia de integración sensorial, realizada por terapeutas ocupacionales, se centra en actividades que desafían al niño con información sensorial, ayudándole a responder adecuadamente a estos estímulos. Estas actividades pueden incluir ejercicios que estimulan los sentidos de la vista, el tacto y el oído, contribuyendo a una mejor regulación emocional y atención sostenida.
En conclusión, la implementación de técnicas de integración sensorial debe ser personalizada, teniendo en cuenta las necesidades específicas de cada niño. Es fundamental que profesionales capacitados, como terapeutas ocupacionales, diseñen y supervisen estas intervenciones. Además, la colaboración con familias y escuelas es esencial para garantizar la generalización de las habilidades adquiridas en diferentes contextos.
La integración sensorial ofrece un enfoque prometedor para mejorar la atención y el bienestar de niños y niñas con TDAH, contribuyendo a su desarrollo integral y calidad de vida.