07 Ene ¿Qué es la depresión y cómo influye en los procesos de recuperación y rehabilitación?
La depresión es uno de los problemas de salud mental más frecuentes y, al mismo tiempo, uno de los más incomprendidos. No es una debilidad ni una falta de voluntad. Es una respuesta compleja del organismo que merece ser comprendida y acompañada de forma profesional y humana.
Aunque suele asociarse únicamente al ámbito emocional, lo cierto es que la depresión puede afectar de forma directa al cuerpo, al pensamiento, a la motivación y a la capacidad para afrontar procesos de enfermedad o rehabilitación.
En contextos sociosanitarios -como una lesión, una enfermedad neurológica, un proceso de rehabilitación prolongado o un cambio vital importante- la depresión puede influir.
En este artículo explicamos qué es la depresión, cómo puede repercutir en los procesos de recuperación y qué papel juega el acompañamiento psicológico dentro de un enfoque interdisciplinar.
¿Qué es la depresión?
La depresión es un trastorno del estado de ánimo caracterizado por una sensación persistente de tristeza, vacío o desesperanza, acompañada de cambios en el pensamiento, el comportamiento y el funcionamiento físico.
No es lo mismo estar triste que tener depresión. La tristeza es una emoción normal y adaptativa ante determinadas situaciones. La depresión, en cambio:
- Se mantiene en el tiempo
- Interfiere en la vida diaria
- Afecta al sueño, el apetito, la energía y/o la concentración.
- Dificulta la capacidad de disfrutar de actividades que antes resultaban placenteras
Desde una perspectiva clínica, la depresión es un trastorno multifactorial, en el que influyen factores biológicos, psicológicos y sociales.
Depresión y procesos de salud: una relación frecuente
En el ámbito sociosanitario, la depresión cursa con:
- Enfermedades crónicas
- Daño cerebral adquirido
- Procesos de rehabilitación largos
Pérdida de autonomía o cambios funcionales - Dolor persistente
Diversos estudios recientes (cuáles? citas siempre, o así me han enseñado a mí).muestran que entre un 30 % y un 50 % de las personas en procesos de rehabilitación neurológica presentan síntomas depresivos clínicamente relevantes, especialmente durante los primeros meses tras la lesión o diagnóstico.Diversos estudios científicos han demostrado que la depresión es una comorbilidad frecuente en los procesos de rehabilitación neurológica, especialmente durante los primeros meses tras una lesión o diagnóstico.
Un meta-análisis reciente publicado en la revista PLOS Medicine analizó más de 70 estudios internacionales sobre depresión tras un ictus y concluyó que aproximadamente el 24–29 % de las personas presentan depresión clínica cuando se evalúa mediante entrevistas diagnósticas o escalas estandarizadas. Además, el estudio señala que más del 50 % de las personas que desarrollan síntomas depresivos en los primeros tres meses tras el ictus continúan presentándolos al cabo de un año, lo que evidencia el impacto persistente de la depresión en la recuperación neurológica.
🔗 Estudio completo: https://journals.plos.org/plosmedicine/article?id=10.1371/journal.pmed.1004184
🔗 Entidad editora: https://journals.plos.org/plosmedicine/
En el contexto clínico español, un estudio presentado en el Congreso de la Sociedad Española de Medicina Interna y publicado en Revista Clínica Española observó que alrededor del 40 % de las personas ingresadas en una unidad de rehabilitación funcional tras un ictus requirieron atención psicológica, siendo la depresión el motivo principal de intervención durante los primeros meses del proceso rehabilitador.
🔗 Publicación: https://www.revclinesp.es
🔗 Sociedad Española de Medicina Interna: https://www.fesemi.org/
Asimismo, entidades especializadas en neurología y discapacidad, como el Instituto Universitario de Integración en la Comunidad (INICO), señalan que entre el 30 % y el 50 % de las personas con enfermedades neurológicas desarrollan síntomas depresivos a lo largo del proceso, lo que refuerza la necesidad de una valoración emocional sistemática dentro de los abordajes rehabilitadores.
🔗 Información institucional: https://sid-inico.usal.es
🔗 Universidad de Salamanca (INICO): https://inico.usal.es/
Estos datos ponen de manifiesto que la depresión no es un fenómeno aislado ni secundario, sino un factor clínico relevante que influye de forma directa en la evolución, la adherencia al tratamiento y la calidad de vida de las personas en rehabilitación, reforzando la importancia de un enfoque interdisciplinar que incluya la atención psicológica desde las primeras fases del proceso.
La depresión no siempre aparece al inicio. A veces surge cuando:
- El impacto inicial ya ha pasado
- Se toma conciencia de las limitaciones
- El proceso se alarga más de lo esperado
- Aparece el cansancio emocional
Entender esta relación es clave para no reducir la recuperación únicamente a lo físico.
¿Cómo puede afectar la depresión a la recuperación?
La depresión influye de manera directa en varios factores esenciales para la rehabilitación:
1. Motivación y adherencia al tratamiento
Aunque la persona quiera mejorar, la falta de energía y la visión negativa del futuro pueden dificultar la continuidad en las terapias.
2. Procesos cognitivos
La depresión puede afectar a la atención, la memoria y la capacidad de planificación, aspectos fundamentales en muchos tratamientos rehabilitadores.
3. Percepción del dolor y del esfuerzo
Está demostrado que la depresión intensifica la percepción del dolor y reduce la tolerancia al esfuerzo físico y mental.
4. Relación con el entorno
Puede aparecer aislamiento, irritabilidad o sensación de incomprensión, afectando a la relación con la familia y con el equipo profesional.
Por todo ello, abordar la depresión no es algo “secundario”, sino una parte esencial del proceso de recuperación global.
¿Cómo salir de la depresión cuando hay un proceso de salud de fondo?
Una de las búsquedas más habituales es cómo salir de la depresión. La respuesta honesta es que no existe una fórmula mágica rápida ni universal, especialmente cuando hay una enfermedad o lesión asociada.
Algunas claves importantes son:
- Entender que la recuperación emocional también tiene ritmos
- Trabajar expectativas realistas
- Contar con acompañamiento psicológico especializado
La psicología ayuda a:
- Gestionar el impacto emocional de la enfermedad
- Reconstruir la identidad tras los cambios vividos
- Desarrollar estrategias de afrontamiento
- Recuperar sensación de control y sentido
Un metaanálisis publicado en The Lancet Psychiatry (2022) concluye que la intervención psicológica integrada en procesos médicos y rehabilitadores mejora significativamente tanto el estado de ánimo como los resultados funcionales.
¿Cómo ayudar a alguien con depresión?
Cuando una persona cercana atraviesa una depresión, especialmente en un contexto de enfermedad, surgen muchas dudas. Saber cómo ayudar a alguien con depresión no significa tener las respuestas, sino estar presente de forma adecuada.
No hay una fórmula exacta, pero estas generalizaciones pueden asentar unas bases sobre las que construir:
Qué ayuda:
- Escuchar sin juzgar ni minimizar
- Validar el malestar (“entiendo que no es fácil”)
- Acompañar sin presionar
- Favorecer el acceso a ayuda profesional
Qué no ayuda:
- Frases como “tienes que animarte” o “podría ser peor”
- Comparar procesos
- Exigir avances constantes
- Ignorar el propio desgaste como cuidador
Ayudar también implica cuidarse, pedir apoyo y entender que nadie ha de forzarse a sostener solo una situación compleja. Pedir ayuda a tiempo es vital.
¿Cuándo es importante pedir ayuda profesional?
Es recomendable buscar ayuda psicológica cuando:
- El estado de ánimo bajo se mantiene varias semanas
- Hay pérdida de interés generalizada
- Aparecen pensamientos de inutilidad o culpa excesiva
- La persona deja de realizar actividades básicas
- El proceso de rehabilitación se bloquea emocionalmente
La atención psicológica no es un último recurso, sino una herramienta preventiva y terapéutica.
Desde un enfoque interdisciplinar, la coordinación entre psicología, fisioterapia, logopedia, terapia ocupacional u otras disciplinas permite abordar la situación de la persona de forma integral, teniendo en cuenta tanto su cuerpo como su momento vital.
Un enfoque integral: cuerpo y mente no van separados
Cada vez hay más evidencia de que la recuperación es más eficaz cuando se cuida también la salud mental. Tratar solo el síntoma físico sin atender al impacto emocional podría dejar procesos incompletos y más vulnerables a recaídas.
Como recoge la Organización Mundial de la Salud:
“No hay salud sin salud mental.”
Entender qué es la depresión, cómo se manifiesta y cómo influye en los procesos de rehabilitación es un paso fundamental para acompañar mejor, intervenir antes y recuperar no solo funciones, sino también calidad de vida.
En AIRe estamos aquí para acompañarte en este proceso. Cuéntanos tu caso y estaremos encantados de ayudarte. Este es el primer paso hacia la recuperación.