Demencia: qué es, síntomas, causas y principales tipos

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Demencia: qué es, síntomas, causas y principales tipos

Cuando hablamos de demencia, muchas personas piensan directamente en el Alzheimer. Sin embargo, demencia y enfermedad de Alzheimer no son sinónimos.

La demencia es un término que engloba diferentes enfermedades y lesiones que afectan al cerebro y pueden provocar un deterioro de funciones como la memoria, el pensamiento, el lenguaje o la capacidad para desenvolverse en las actividades cotidianas.

Además, no forma parte inevitable del envejecimiento y tampoco se manifiesta de la misma manera en todas las personas. De hecho, existen diferentes tipos de demencia y, mientras en algunos pueden destacar inicialmente los problemas de memoria, en otros pueden aparecer primero cambios en el comportamiento, el lenguaje, la atención o la capacidad para planificar.

Comprender estas diferencias puede ayudarnos a reconocer cuándo determinados cambios merecen una valoración profesional y, sobre todo, a entender mejor las necesidades de la persona que los experimenta.

¿Qué es la demencia?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la demencia como una afección causada por diferentes enfermedades que dañan el cerebro y que afecta a la memoria, el pensamiento y la capacidad para realizar las actividades cotidianas.

Aunque es más frecuente a partir de los 65 años, la demencia no es una consecuencia normal del envejecimiento.

El deterioro cognitivo puede afectar a distintas capacidades:

  • Memoria.
  • Atención.
  • Lenguaje y comunicación.
  • Orientación.
  • Razonamiento y resolución de problemas.
  • Planificación y toma de decisiones.
  • Capacidades visuoespaciales.

También pueden aparecer cambios en el estado de ánimo, la motivación, la personalidad o el comportamiento. En algunos tipos de demencia, estos cambios pueden incluso preceder a los problemas de memoria.

Por tanto, hablar de demencia no significa hablar exclusivamente de “pérdida de memoria”.

¿Cuáles son los síntomas de la demencia?

Los síntomas pueden variar considerablemente dependiendo de la enfermedad que la origine, las áreas cerebrales afectadas, el momento de evolución y las características de cada persona.

Entre los cambios que pueden aparecer se encuentran:

  • Problemas de memoria: dificultad para recordar acontecimientos recientes, repetir preguntas o perder objetos con mayor frecuencia.
  • Dificultades de comunicación: problemas para encontrar las palabras adecuadas, expresarse o seguir una conversación.
  • Desorientación: perder la noción del tiempo o desorientarse incluso en lugares conocidos.
  • Dificultades para planificar o resolver problemas: actividades que anteriormente resultaban sencillas pueden requerir cada vez más esfuerzo.
  • Alteraciones visuoespaciales: por ejemplo, dificultades para calcular correctamente distancias.
  • Cambios en el comportamiento o la personalidad: apatía, desinhibición, irritabilidad, pérdida de iniciativa u otros cambios que no eran habituales en la persona.
  • Dificultades en actividades cotidianas: gestionar el dinero, preparar una comida, organizar la medicación o realizar otras tareas habituales puede resultar progresivamente más complejo.

La OMS señala que cada persona puede experimentar la demencia de manera diferente y que los síntomas dependen, entre otros factores, de las causas subyacentes y del funcionamiento cognitivo previo.

Además, no todos los tipos de demencia comienzan con los mismos síntomas.

¿Qué causa la demencia?

La demencia no es una única enfermedad y tampoco tiene una única causa.

Puede aparecer como consecuencia de distintas enfermedades y lesiones que afectan al cerebro. Algunas son enfermedades neurodegenerativas, como la enfermedad de Alzheimer o las enfermedades que pueden causar demencia frontotemporal; otras tienen un origen diferente, como sucede en determinadas demencias vasculares.

El documento Abordaje del Alzheimer y otras demencias, elaborado dentro de la Estrategia en Enfermedades Neurodegenerativas del Sistema Nacional de Salud del Ministerio de Sanidad, contempla precisamente diferentes clasificaciones y causas de demencia.

La OMS también señala que puede desarrollarse después de un accidente cerebrovascular o estar relacionada, entre otras causas, con determinadas infecciones, lesiones cerebrales repetidas, consumo nocivo de alcohol o deficiencias nutricionales.

Por eso, ante la aparición de síntomas cognitivos, es importante identificar qué los está provocando y no asumir directamente que se trata de Alzheimer.

Principales tipos de demencia y sus diferencias

Entre las formas más frecuentes o conocidas encontramos la enfermedad de Alzheimer, la demencia vascular, la demencia con cuerpos de Lewy y la demencia frontotemporal.

Sus límites, además, no siempre son completamente definidos. La OMS advierte de que diferentes patologías pueden coexistir en una misma persona, dando lugar a formas mixtas.

1. Enfermedad de Alzheimer

La enfermedad de Alzheimer es la forma más frecuente de demencia y, según la OMS, representa aproximadamente entre el 60 % y el 70 % de los casos.

Se trata de una enfermedad neurodegenerativa progresiva. Aunque uno de sus síntomas más conocidos es el deterioro de la memoria, conforme avanza también pueden verse afectadas otras funciones cognitivas y la capacidad para desenvolverse de manera autónoma.

Alzheimer y demencia, por tanto, no significan lo mismo: el Alzheimer es una enfermedad concreta que puede causar demencia, pero existen otras muchas causas.

2. Demencia vascular

La demencia vascular está relacionada con enfermedades o lesiones vasculares que afectan al cerebro.

El Ministerio de Sanidad contempla dentro de las demencias vasculares diferentes situaciones relacionadas con la enfermedad cerebrovascular. Esto explica que sus manifestaciones puedan variar dependiendo de las áreas cerebrales afectadas.

Pueden aparecer dificultades en funciones como la atención, la planificación, la velocidad de procesamiento o la memoria, entre otras.

Conoce qué es la demencia vascular, sus síntomas, causas y evolución

3. Demencia con cuerpos de Lewy

La demencia con cuerpos de Lewy está asociada a depósitos anómalos de proteínas en las células nerviosas, denominados cuerpos de Lewy.

Puede presentar características diferentes a las de otras demencias. Entre ellas pueden aparecer fluctuaciones en la atención y el funcionamiento cognitivo, alteraciones visuoespaciales, alucinaciones visuales y síntomas motores.

Algunas de estas manifestaciones pueden solaparse con las de otras enfermedades neurológicas, lo que refuerza la importancia de realizar una adecuada valoración profesional.

Descubre qué es la demencia con cuerpos de Lewy y cuáles son sus síntomas y características

4. Demencia frontotemporal

La demencia frontotemporal (DFT) engloba diferentes enfermedades neurodegenerativas que afectan principalmente a las regiones frontal y temporal del cerebro.

Una de sus particularidades es que los problemas de memoria no tienen por qué constituir el primer síntoma.

Dependiendo de la variante, pueden predominar inicialmente los cambios en el comportamiento y la personalidad -como desinhibición, apatía, impulsividad o pérdida de empatía- o las alteraciones progresivas del lenguaje.

Además, puede aparecer a edades más tempranas que otras formas de demencia.

→ Puedes ampliar información sobre demencia frontotemporal: qué es, causas, síntomas y fases.

5. Demencia mixta

No siempre existe una única enfermedad responsable de los síntomas.

En algunas personas coexisten alteraciones cerebrales relacionadas con más de una patología, lo que habitualmente conocemos como demencia mixta.

La propia OMS señala que los límites entre las diferentes formas de demencia no siempre están claramente definidos y que las formas mixtas pueden coexistir.

Esto ayuda a entender por qué clasificar una demencia únicamente a partir de sus síntomas puede resultar difícil y por qué es necesaria una valoración clínica adecuada.

¿Todos los tipos de demencia empiezan con pérdida de memoria?

No. Y esta es una diferencia importante.

Aunque los problemas de memoria son característicos y especialmente conocidos en relación con la enfermedad de Alzheimer, otras demencias pueden comenzar de manera diferente.

Por ejemplo, en algunas formas de demencia frontotemporal pueden destacar inicialmente los cambios de conducta, personalidad o lenguaje; en la demencia con cuerpos de Lewy pueden aparecer fluctuaciones cognitivas, alteraciones visuoespaciales, alucinaciones visuales o determinados síntomas motores; y en las demencias vasculares la presentación dependerá de la naturaleza y localización del daño cerebral.

Por eso, no deberíamos utilizar “demencia” y “problemas de memoria” como conceptos equivalentes.

¿La demencia se puede prevenir?

No podemos garantizar que una persona vaya a evitar una demencia siguiendo determinados hábitos.

Sin embargo, la investigación ha identificado factores modificables relacionados con el riesgo de deterioro cognitivo y demencia.

En 2026, la OMS actualizó sus directrices sobre reducción del riesgo y señala que una parte importante del riesgo de demencia está relacionada con factores modificables. Entre ellos se encuentran el tabaquismo, la inactividad física, el aislamiento social, la contaminación atmosférica y determinadas enfermedades como la hipertensión o la diabetes.

Esto no significa que actuar sobre esos factores garantice evitar una demencia. Significa que existen aspectos de nuestra salud sobre los que podemos intervenir para contribuir a reducir el riesgo.

→ Hemos profundizado en ello en este post: ¿Se puede prevenir el Alzheimer? Cómo reducir el riesgo de demencia.

¿Cuándo conviene consultar por posibles síntomas de demencia?

Tener un olvido puntual, perder ocasionalmente un objeto o tardar en recordar un nombre no significa necesariamente que exista una demencia.

Conviene solicitar una valoración cuando aparecen cambios cognitivos, conductuales o funcionales persistentes que antes no estaban presentes y que empiezan a interferir en la vida cotidiana.

Por ejemplo:

  • Problemas de memoria cada vez más frecuentes.
  • Desorientación en lugares conocidos.
  • Dificultades nuevas para organizar o realizar tareas habituales.
  • Problemas progresivos para encontrar palabras o mantener una conversación.
  • Cambios llamativos de personalidad o comportamiento.
  • Dificultades para tomar decisiones que antes no existían.
  • Pérdida progresiva de autonomía.

La presencia de uno o varios de estos signos no permite diagnosticar por sí sola una demencia. Existen diferentes enfermedades y condiciones que pueden provocar alteraciones cognitivas, por lo que es importante realizar una valoración adecuada.

¿Cómo se diagnostica una demencia?

El diagnóstico requiere valorar tanto la presencia de deterioro cognitivo como sus posibles causas.

El Ministerio de Sanidad sitúa el diagnóstico precoz y el proceso de atención entre los aspectos prioritarios del abordaje de las demencias dentro del Sistema Nacional de Salud.

Dependiendo de cada caso, la evaluación puede incluir historia clínica, valoración médica y neurológica, exploración cognitiva o neuropsicológica, pruebas de neuroimagen y otras pruebas complementarias cuando estén indicadas.

El objetivo no es únicamente determinar si existe deterioro cognitivo, sino comprender qué puede estar provocándolo, qué capacidades están afectadas y cómo está repercutiendo en la vida de la persona.

Demencia: comprender qué ocurre para acompañar mejor

La demencia es una realidad compleja. No es una única enfermedad, no siempre comienza con problemas de memoria y no afecta de la misma manera a todas las personas.

La enfermedad de Alzheimer es su causa más frecuente, pero existen otras formas como la demencia vascular, la demencia con cuerpos de Lewy o las demencias asociadas a enfermedades frontotemporales. Además, diferentes patologías pueden coexistir.

Comprender estas diferencias permite alejarnos de generalizaciones y centrar la atención en lo realmente importante: cómo está afectando la enfermedad a esa persona concreta y qué apoyos puede necesitar para mantener durante el mayor tiempo posible su autonomía, participación y calidad de vida.

En AIRe Valencia abordamos las enfermedades neurológicas y neurodegenerativas desde una perspectiva interdisciplinar y centrada en la persona, teniendo en cuenta las necesidades cognitivas, funcionales, físicas, comunicativas y emocionales que pueden aparecer a lo largo de su evolución.

Preguntas frecuentes sobre la demencia

¿Demencia y Alzheimer son lo mismo?

No. La demencia es un término que engloba diferentes enfermedades y condiciones que producen deterioro cognitivo y afectan a la capacidad de desenvolverse en la vida cotidiana. El Alzheimer es una enfermedad concreta y constituye la causa más frecuente de demencia.

¿Cuáles son los principales tipos de demencia?

Entre las formas más habituales se encuentran la enfermedad de Alzheimer, la demencia vascular, la demencia con cuerpos de Lewy y la demencia frontotemporal. También pueden coexistir diferentes patologías, dando lugar a formas mixtas.

¿La demencia es normal al envejecer?

No. La edad es uno de los principales factores asociados al riesgo de demencia, pero desarrollar una demencia no constituye una consecuencia inevitable ni normal del envejecimiento.

¿Todas las personas con demencia pierden primero la memoria?

No. Dependiendo de la causa, los primeros síntomas pueden afectar predominantemente a la memoria, pero también al comportamiento, el lenguaje, la atención, las funciones ejecutivas, las capacidades visuoespaciales u otras funciones.

¿Existe tratamiento para la demencia?

El abordaje depende de la causa, los síntomas y las necesidades de cada persona. Aunque actualmente no existe una cura para la demencia, la OMS señala que diferentes intervenciones pueden contribuir a mantener la calidad de vida y el funcionamiento cotidiano, entre ellas la rehabilitación, la actividad física, la participación social, la estimulación cognitiva, la psicoeducación y el apoyo a las personas cuidadoras.

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